viernes, 29 de agosto de 2014

LA CONTAMINACIÓN

Más grave que la contaminación física es la contaminación moral y espiritual que invade por todas partes el mundo actual: egoísmo, codicia, degradación moral, violencia, ateísmo, ocultismo...Todo esto fue mencionado en una carta escrita por Pablo a los romanos hacia el año 58. Inspirado por Dios, Pablo reveló la causa de esta situación y dio el remedio:
¿Cuál es la causa? Los hombres se levantan contra Dios. “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria de Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”
(Romanos 1:21-23).
Dios no hizo de nosotros unos robots: si no queremos hacer su voluntad, nos deja hacer la nuestra. Dios entregó al hombre rebelde a la impureza, a las pasiones infames y a la inmoralidad. “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre si sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibieron en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.” (Romanos 1: 24-28).
¿Es desagradable oír esto? Sin embargo, tal es el retrato de la humanidad: los periódicos, las revistas, el cine, la televisión e Internet reflejan cada día ese cuadro.
-¿Cuál es el remedio? La fe en el Evangelio de Jesucristo, poder de Dios para salvar a todo el que en Él cree. “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” (Romanos 1:16).
Hoy más que nunca, jóvenes y menos jóvenes llegan a la conclusión de que la droga, la pretendida libertad sexual, los nuevos estilos de vida y la violencia sólo han hecho aumentar sus frustraciones y su desesperanza. Pero aún hoy el Señor Jesús ofrece el perdón y la vida eterna. Quiere liberar de la esclavitud del pecado a quienes lo escuchan, y así dar un sentido a su vida.
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. (Romanos 1:18).
Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos, Amén. (Gálatas 1:3-5). (P.D. Tomado de La Buena Semilla.)

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