martes, 23 de septiembre de 2014

3 PASOS PARA SUPERAR EL FRACASO

De las cosas más temidas por el ser humano es fracasar. Más ahora que vivimos en un mundo competitivo donde muchos buscan la excelencia, el éxito y el triunfo, pero no sólo en materia laboral y económica, si no en los diferentes roles que se juega en la sociedad. Nos pesa tanto fracasar en el matrimonio, trabajo, negocio, competencia de cualquier índole, escuela, educación en los hijos, proyectos personales, y metas.
Aunque es algo que nadie desea, los errores y fracasos son parte de la vida. Todos en algún momento lo experimentamos. No podemos evitarlos pero sí podemos hacer 3 cosas que nos ayudan a superarlos:
1) No dejarse vencer. El famoso basquetbolista Michael Jordán dijo: “Puedo aceptar el fracaso, todos fracasan en algo, pero no puedo aceptar no intentarlo”. Es natural que sí viviste un fracaso en algo o con alguien, tengas el sentimiento de tristeza o frustración, y con ello hasta cierto temor y desánimo de intentarlo de nuevo.
Pero, lo cierto es que no debes depender de cómo te sientes para actuar y hacer lo correcto, esto es: no darte por vencida en busca del éxito. Siempre podrás ver las cosas a través del filtro de las soluciones hasta alcanzar lo que sueñas. Lo importante es arriesgarse y no dejarse vencer por lo que pasó, recuerda que las caídas, fallas y errores son parte del aprendizaje.
Dios mismo nos anima a seguir a delante, en Proverbios 24:16 dice: “Porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará”.
2) Aprovechar el aprendizaje. Hace unos días salió en las noticias una madre con su bebé, relatando cómo estaba enojada y frustrada en el trayecto al aeropuerto porque no iba a tiempo para su vuelo, horas después ese enojo se convirtió en lágrimas al saber que gracias a que perdió el vuelo, su bebé y ella están vivas. Fue el avión de Malaysia Airlines que llevaba casi 300 pasajeros y fue derribado en Ucrania el pasado 19 de Julio.
¿Te imaginas el sentir de esta mujer al saberse que tuvo otra oportunidad de vida? Momentos así es cuando valoras que no todo es negativo en esta vida. Así que cuando algo no sale como esperabas, piensa que Dios tiene mejores planes para ti.
Todo el esfuerzo y tiempo que le dedicaste, no lo veas como perdido, al contrario, puedes hacerla una experiencia de aprendizaje para retomar lo que estabas haciendo o elegir otro camino, pero con más sabiduría de cómo hacer las cosas, porque cada fracaso te prepara mejor para la próxima vez.
3) Serenidad. Si hiciste todo lo que está a tu alcance para lograr el éxito en lo que te propusiste y aún así fracasaste, fue por factores fuera de tu control, entonces no te preocupes ni te estreses. Con el tiempo verás que no es tan malo como pensaste; como el caso de la mujer y su bebé que perdieron el vuelo, en su momento sufrió el estrés por no llegar a tiempo, pero después agradeció no haber llegado.
Que el fracaso no te quiten la paz. Puede que más adelante lo agradezcas, y que a raíz de ello te encuentres mejor.
En caso contrario, si sientes que la falta de éxito es por no esforzarte al máximo, entonces ya sabes que debes intentarlo de nuevo pero con más diligencia y entrega. Las cosas bien hechas dentro la voluntad de Dios, siempre prosperan, así que puedes confiar que los fracasos se convertirán en éxitos.

COMO EL CAMELLO

Una  antigua leyenda árabe cuenta  que un día un  molinero  fue sorprendido por un camello que metió la cabeza por la puerta de la tienda en la  que estaba descansando y le dijo:
-Afuera hace mucho frío, permíteme meter tan sólo las narices.
El árabe le dio permiso de hacerlo así, no le había hallado problema ni lo incomodaba que el animal metiera su nariz; sin embargo, pronto vio que el camello completo se encontraba dentro, lo cual no era muy agradable para el molinero,  quien comenzó a reclamar, alegando que la tienda era muy pequeña para los dos.
-Si tú estás incómodo puedes salirte; yo, por mi parte, voy a quedarme donde estoy- respondió el camello.
Lo mismo sucede con el pecado. Se presenta tímidamente, pidiendo un pequeño espacio y como lo vemos tan inofensivo le cedemos un lugarcito, pero después, cuando nos percatamos, ha tomado el control de nuestras vidas.
Nadie nació ni se hizo alcohólico o drogadicto de la noche a la mañana, una infidelidad no surgió de la nada, la adicción a la pornografía o al juego no aparecieron simplemente, sino que todos estos vicios y pecados tienen un momento en el que se les dio espacio porque parecían inofensivos y se creía tener el control de la situación.
No se necesita de mucho y nadie está exento de pecar, por algo dicen las escrituras, en 1 Corintios 10:12 (NTV),  “Si ustedes piensan que están firmes, tengan cuidado de no caer.”
Vidas, familias, sueños, trabajo de años, salud y muchas otras cosas más se han visto destruidas cuando se permitió que el pecado, al igual que el camello, meta la nariz y poco a poco se adueñe de todo.
¡Pero hay esperanza! Si reconocemos nuestra situación y corremos a los pies del Señor para pedir su perdón y ayuda, admitiendo que solos no podemos desalojar al camello que se instaló en nuestras vidas, Dios nos limpiará y fortalecerá para que podamos vencer y salir adelante. “Pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. 1Juan 1:9 (NTV)
No te desanimes, no importa qué hiciste ni los motivos por los que acabaste dándole espacio a ese huésped tan desagradable. Lo importante es que seas capaz de reconocer tu situación y necesidad de Dios.

¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO?

Todos tenemos claros o aparentamos tener claro lo que es bueno y lo que es malo, para algunos la línea entre el bien y el mal está muy bien marcada, para otros se mezcla un poco y para otros no hay ninguna diferencia.
Los que se identifican con el lado bueno son personas formidables, de buenos modales, de buena educación, con buenas intensiones y propósitos y generalmente los podemos percibir e identificar como excelentes seres humanos al solo tratarlos un par de veces.
El hecho de que una persona sea buena no significa que sea perfecta y a lo que voy es que hasta la persona más dulce, amigable y sencilla puede equivocarse y perder su visión, su rumbo y tristemente caer en un precipicio de adjetivos que son característicos de personas menos buenas o simplemente malas.
Comenzamos a analizar y a observar a las personas a nuestro alrededor y a encontrarles fallas (lo cual es normal porque todos tenemos fallas) las TRIPLICAMOS y exageramos a su máxima ex ponencia.
Y al final nos convertimos en esa persona que tanto criticamos y no toleramos, eso que siempre quisimos evitar y no imitar tarde o temprano se nos “contagia” por centrar de manera desmedida nuestra atención en eso.
Es como el resultado fatal de la ley de la atracción, que atrae eso en lo que tanto piensas y tienes presente, en este caso atrae las mismas actitudes y defectos que tanto se critican y señalan a uno mismo.
¿Estás cayendo en este ritual del terror? ¿En esta práctica oscura que consume y se lleva tus hermosas cualidades de ser humano? Si la respuesta es sí, no sientas pena o vergüenza, sólo haz lo imposible para cambiar ese patrón de conducta y volver a ser esa persona con las que todos desean estar.

martes, 16 de septiembre de 2014

AMA MÁS, CONDENA MENOS

La mayoría de las personas tenemos un serio problema de auto engaño, juzgamos a los demás por sus actos y a nosotros por nuestras intenciones; por lo mismo justificamos en nuestra persona las mismas acciones que criticamos en los demás. Lo que en alguien más es un acto corrupto, en nosotros es “cómo funciona el sistema”. Los demás son unos delincuentes de cuello blanco, pero en nosotros está justificado “porque todos lo hacen”. En ellos es su naturaleza malvada y en uno, la única alternativa para operar. Los vicios y adicciones que en otros son parte de su naturaleza pervertida, en nuestra vida son simples debilidades, naturaleza humana. Si en ellos es una forma de vida pecaminosa en nosotros son resbalones. Ellos y ellas son adúlteros, pero nosotros simplemente estamos luchando por nuestro derecho a ser felices.
[Qué fácil y goloso es ver la paja en el ojo ajeno y qué difícil ver la viga en el nuestro.] Es urgente reconocer que lo que nuestra sociedad requiere es dejar de criticar a los demás y empezar a cambiar nosotros. Quizás algunos pensemos que nuestras faltas no son de la magnitud de las de los poderosos, pero tal vez la única diferencia radica en el nivel de poder que poseemos. Quien es falto de carácter en lo poco, seguramente también lo será en lo mucho y quien se atreve a ser fiel en cada pequeño detalle será más fuerte para mantener su integridad ante las grandes tentaciones.
Si nuestra vida fuera expuesta públicamente, ¿de qué nos avergonzaríamos?, ¿qué actos anhelaríamos que fueran borrados?, ¿cuándo fue que realizamos nuestro último acto incongruente?, ¿cuántas acciones nuestras podrían ponerse como buen ejemplo ante los demás y ante las nuevas generaciones?, ¿cuáles serían una terrible referencia?
Todos tenemos mucho que trabajar en nuestra integridad. Mi intención no es crearnos condenación, sino conciencia. Pretendo hacer y hacerme un llamado a retomar la gran oportunidad de vivir con la paz que produce de no tener actos que nos persigan y atormenten.
Tal vez parte de la solución a nuestra tendencia al auto engaño es que tanto en privado, como cuando conversamos en público, basemos nuestras reflexiones y charlas en mirar menos a través de las ventanas y poner más atención en los espejos.

EL OFICIO DEL MIEDO

En el amor no hay temor. Así dice en el Libro. El amor, que todo lo cree, todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta, no deja espacio para el miedo. Sin embargo tenemos miedo: miedo de esperar, de creer, de sufrir, de soportar. Exactamente lo contrario.
Demasiado pronto les decimos a las personas que tienen miedo porque han hecho algo malo. Puede ser. Pero el origen del miedo siempre – casi siempre – es instilado en nosotros desde el vientre mismo. Aprendemos rápido que el amor tiene condiciones. Si hacemos esto o aquello, seremos amados. Si no lo hacemos, seremos desaprobados, rechazados, castigados. El miedo es construido en nosotros por imágenes tan primitivas como el viejo del costal o la del policía que se lleva a los niños desobedientes.
Sigue creciendo en la escuela, donde al matón o la matona del curso imponen su ley con la amenaza de que si decimos algo a la maestra o a los padres algo más terrible nos sucederá.
Ocurre en las relaciones más simples y adolescentes, donde los chantajes se suceden unos a otros. Ocurre en los trabajos, donde a veces conservamos el empleo haciendo pequeñas o grandes concesiones para asegurar lo que tenemos y para lograr algo más. 
Ocurre en la iglesia. Sí, en la iglesia, donde el oficio del miedo tiene implicaciones eternas; donde una condena infinita sobrevendrá a quienes osen traspasar los linderos de la tradición y de la doctrina. Ya no es una consecuencia pasajera, una restitución con límites. No. El miedo es acicateado por la imagen de un castigo fuera de toda proporción, administrados por los señores que vigilan, que examinan, que juzgan, que portan el reglamento en donde todo cabe, donde todo está, donde todo entra. Ocurre en la vida entera.
Es casi trágico concluir que lo único que mata el miedo es el amor. La verdadera libertad vence al miedo para siempre, pero su precio es extremadamente alto. Y sólo el amor puede estar dispuesto a pagarlo o a hacerlo pagar.
Parece lejano – pero no inalcanzable – el tiempo en que la verdad nos haga verdaderamente libres. Ese debería ser el oficio fundamental de la fe y no su peor defecto.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

LA SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS DE LA VIDA

Cuando Thomas Edison había alcanzado ya fama internacional, le aconsejaron que hiciera que algunos científicos fueran a su laboratorio y lo ayudaran a comprender por qué algunos de sus inventos habían funcionado.
Edison no veía la utilidad de eso, pero como tenía una mente abierta estuvo de acuerdo. Como resultado de ello, un brillante científico e investigador alemán llegó hasta su laboratorio para explicarle los principios en los que se basaban algunas de sus innovaciones.
Edison le entregó al hombre un globo al que le había dado forma de calabaza y le dijo: "Averigüe el contenido cúbico de esto".
Pasaron las semanas y finalmente Edison buscó al hombre para preguntarle por qué no le había respondido.
El científico comenzó a darle una larga y pesada explicación acerca de las dificultades para resolver el problema por medio de la matemática superior. Entonces Edison tomó el globo, lo llevó hasta una pileta cercana y lo llenó de agua. Luego traspasó el contenido a un tubo graduado y sosteniéndolo en su mano declaró: "Este es el contenido cúbico".
La solución para la mayoría de los problemas es probablemente más sencilla de lo que creemos. Por lo general provienen de la comprensión de los principios básicos, los porqués de la vida. La persona que sabe el CÓMO siempre tendrá empleo. La persona que sabe el PORQUÉ Siempre será su jefe.

sábado, 6 de septiembre de 2014

GOBIERNO REGIONAL DE AYACUCHO ¡INSÓLITO E INCREÍBLE!

Insólito e increíble el proceder de Wilfredo Oscorima Núñez Presidente de la Región Ayacucho que en menos de 04 años de gestión cambió a NUEVE GERENTES GENERALES del Gobierno Regional. Es decir cada gerente general regional duró apenas 4 meses y días en promedio. En ese desfile figura Carlos Palomino, Tony Hinojosa, Edmundo Esquivel, Germán Rijalba, Alejandro Córdova, Jorge Montes, Richard Prado, Zomelí Valladares y el actual Artemio Límaco.   
El gerente general es el ejecutivo de confianza que tiene la mayor responsabilidad, encargado de administrar el presupuesto regional, tomar las decisiones más importantes como avalar los proyectos, las estrategias, establecer objetivos, políticas y planes globales junto con los niveles jerárquicos altos; aprobar los procedimientos de compras y demás cursos alternativos de acción para el crecimiento de la Región Ayacucho. Sin embargo Wilfredo Oscorima Núñez manoseó  y traficó con los profesionales que le aceptaron ocupar este importante cargo en el Gobierno Regional de Ayacucho impidiéndoles cumplir sus planes y proyectos por la estrechez del tiempo.
El desfile de gerentes generales en el gobierno regional de Ayacucho indica de que Wilfredo Oscorima Núñez carece de una cualidad fundamental, que es la confianza, entendida como seguridad en uno mismo o en las propias cualidades o la esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea. Por eso, el resultado de su gobierno se traduce en una gestión caótica, desastrosa y salpicada de 240 actos de corrupción en detrimento de la dignidad de Ayacucho y los ayacuchanos. Pero no es todo. Lo más grave, es que Oscorima no contento con su pésima gestión, busca la reelección haciendo gala de su poder económico ¿Para qué? ¿Qué les espera a los Ayacuchanos? ¿Seguirá la compra venta de votos? ¿Dónde queda el amor a la cuna natal y la propia dignidad? Suplico desde esta ventana a mis hermanos electores de Ayacucho, que no se dejen engañar nuevamente con la migaja que ofrezca por cada voto. Necesitamos un gobierno regional, capaz, honesto, audaz y comprometido con el destino de los más pobres, entre los pobres. Dios ilumine la mente y la conciencia de cada elector Ayacuchano, para que le diga ¡basta y suficiente! a Wilfredo Oscorima Núñez.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

LOS TRES SOBRES

La gente dice que hay dos formas de aprender:
Por la experiencia, la cual se obtiene de los errores cometidos; y por la sabiduría, la cual se obtiene de los errores de otros. Recomiendo que hasta donde sea posible, se aprenda de los errores de otros.
Aprender de los fracasos es siempre más fácil con la ayuda de un buen consejero. Después que cometo mis errores garrafales, pido consejo de algunas personas: mi papá, mi esposa, mis amigos quienes siempre estarán dispuestas a compartir conmigo sus opiniones acerca de mis fracasos. Es importante buscar consejo de la persona correcta.
Oí la historia de un servidor público recién nombrado que estaba instalándose en su nueva oficina Al sentarse ante su escritorio por primera vez, descubrió que su predecesor le había dejado tres sobres con instrucciones que deberían abrirse únicamente en tiempos de angustia.
No habían pasado muchos días antes que el hombre entrara en conflicto con la prensa, así es que decidió abrir el primer sobre.
La nota decía: «Échele la culpa a su predecesor». Y eso fue lo que hizo.
Durante un tiempo todo anduvo bien. Pero unos pocos meses más tarde, de nuevo estaba en problemas, así es que procedió a abrir el segundo sobre.
La nota decía: «Reorganícese». Y eso fue lo que hizo.
Eso le permitió disponer de más tiempo. Pero debido a que en realidad nunca había resuelto ninguno de los asuntos que estaban complicándole la vida, volvió a tener problemas, y esta vez, peores que nunca. De modo que, desesperado, abrió el último sobre. La nota adentro decía: «Vaya preparando tres sobres».
Pida consejos, pero asegúrese que sea de alguien que haya aprendido a manejar sus fracasos en forma exitosa.
Aprendizaje es un elemento esencial en la vida. Dios es un maravilloso Maestro que nos enseña a través de las circunstancias de la vida. No pierdas ni un solo detalle.