miércoles, 20 de febrero de 2013

ARROGANCIA DE ALCALDESA LIMEÑA ¿SE ESFUMÓ?

Es sorprendente ver la falta de firmeza de las convicciones que hay en ciertos personajes de la política peruana, como la que protagoniza la Alcaldesa de Lima. Desde su elección hasta antes de la revocación hizo un excesivo derroche de arrogancia. Además, entre otros, antepuso a las funciones y responsabilidades del cargo de Alcaldesa, su pasión de tratar temas de coyuntura nacional e internacional; buscar un cisma con la gestión de su antecesor; oponerse a la colocación del “CRISTO DEL PACÍFICO” trastocando la fe de cientos de miles de creyentes, con el agregado de asumir defensa ciega de un grupo de homosexuales que se “hacían caricias” en la puerta de la Catedral de Lima; etc.
El inicio y transcurrir de la revocación forjó una persona diametralmente distinta. Ahora la Alcaldesa da la mano, da besos y abrazos a todo el que le sale a su encuentro, ríe con exageración, juega, baila y trata de hacer lo inimaginable. ¿Qué pasó con su arrogancia? ¿El voto por lograr el NO en la revocatoria generó ese cambio indescriptible? ¿…?
Asumir un cargo por elección, es convertirse en representante de los electores y cumplir con las promesas hechas, así como de continuar las obras emprendidas por el antecesor, principalmente las que mejoran la calidad de vida del pueblo. Y cuando no se hace esto, tampoco no se debe cuestionar el derecho de participación ciudadana, como la revocatoria. No solo la alcaldesa, sino toda la izquierda la cuestionan, porque se le aplica a una de sus militantes. Es más, la izquierda y la lideresa de la campaña por el no en el proceso de revocatoria, eran las abanderadas de la democracia participativa. Ahora que se aplica a la alcaldesa, la desacreditan y se ponen en contra de la institución de la revocatoria. Lo que antes era bueno, ahora que se les aplica a ellos, ¿es malo? 
Del mismo modo, la izquierda trató de “bestia negra” a quién asesoró la campaña electoral del actual gobernante. Sin embargo, en este proceso no vacilaron en comprometer al que llamaron “bestia negra” para que dirija la campaña del no en la actual revocatoria. ¿Cómo se entiende ese doble lenguaje y actitud? No solo eso. La Confiep, PPK y otros que respaldan a la alcaldesa se resisten a reconocer que dentro del apoyo al no, está también el apoyo a sus socios Tierra y Libertad, o el PCR, o Patria roja. En fin en el Perú, las convicciones y la política parecen estar destinadas a tener caminos paralelos, pero nunca cruzarse… “Juegos” muy peligrosos y dañinos para la salud democrática del país y la formación cívica de niños y jóvenes peruanos.

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