Un hombre fue atrapado y lanzado en un foso de unos 13 metros
de profundidad, tan sólo por ser un extraño. Luchó por salir del foso pero
entre más lo intentaba, más débiles se tornaban sus músculos. Se dijo así
mismo: “No sé cómo salir de esta; quizá debiera sólo morir en vez de soportar
estas miserables luchas y penalidades”.
Justo entonces, oyó una voz gritando: “¡Ayúdenme!” Los gritos
venían de otro foso que tenía 3 metros más de profundidad que el suyo. Pensó
para sí mismo: “Así que hay alguien más como yo atrapado aquí también”.
Al escuchar con cuidado, oyó algún resquebrajamiento y arena
cayendo del muro del foso de la otra víctima. Inmediatamente se hizo de valor y
con las últimas fuerzas que le quedaban, comenzó a arrastrarse poco a poco
hasta salir del foso.
Moraleja de la historia:
Ese dolor que pensamos estar pasando… hay gente en peor
condición que la nuestra. Siempre digámonos algo dulce a nosotros mismos y
sonriámosle a nuestros sufrimientos. Déjeles ser; están allí por un tiempo y
también para desafiarnos. Hoy pudiera ser la hora más oscura pero nuestro gozo
vendrá en la mañana.
Intentemos animarnos… mirémonos en el espejo, golpeémonos el
pecho y digámonos: “Puedo lograrlo y pasar la prueba del tiempo”.
Siempre intentemos enfrentar nuestro peor temor porque nada
viene fácil. Necesitamos sentirnos incómodos para llegar a nuestra zona de
comodidad. ¡Pensemos en grande!
Si bien no siempre tendremos en nosotros mismos toda la
capacidad para alcanzar lo que nos proponemos, lo cierto es que si no lo
intentamos, de seguro que no lo haremos.
La vida es mucho más que el alcance de nuestras metas; en
realidad trata de nuestra travesía intentando alcanzarlas. Si bien no siempre
alcanzaremos todas las que nos propongamos, disfrutaremos y aprenderemos—y a
final de cuentas, viviremos—intentándolo.
Quien no se atreve y
arriesga, no sólo jamás logrará nada, sino que simplemente no vivirá… sino que
meramente vegetará.
Así que, pensemos en
grande, permitiendo al Señor ayudarnos a alinearnos con Sus planes para
nuestras vidas y adelante. Que Dios les bendiga.
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